jueves, marzo 02, 2006

Telmo Zarra



(A la (Viz)condesa del (Em)prendedor que, amablemente, me sugirió el asunto.)

Eran otros tiempos: no se decía “saque de esquina” ni “fuera de juego” sino corner y off-side; los futbolistas eran, aún, gentlemen en calzoncillos hasta la rodilla, con el pelo siempre peinado hacia atrás y, en muchos casos, generosas entradas frontales; a los muy grandes, las ganancias de la vida deportiva les eran suficientes como para poner un negocio y poco más. No existía la dictadura de las televisiones ni las marcas deportivas sobre equipos y jugadores y el Athletic Club de Bilbao tenía muchas más peñas fuera, a lo largo del toda España, que en las Vascongadas. Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza eran, para emoción del mismo Generalísimo, los arquetipos de la furia: española, claro. Es un mítico tópico que cada vez que el Bilbao venía a jugar a Madrid, las alegres señoritas de Chicote o El Abra se ponían bragas rojiblancas para exacerbar la libido de los señores vizcainos que, chapela en mano (educación ante todo) y puro en boca, andaban presurosos a requerir, previo pago, sus encantos al acabar el partido: si perdía el Bilbao, ¡qué mas da!, se cumplía; pero si ganaba… De todos es sabido que “la mejor cabeza de Europa después de Churchill”, frase que –por cierto– se dijo primero, y con más razón, del gran cabeceador Sandor Kocsis que, junto a Ladislao Kubala, Ferenk Puskas y Josef Bozik formaba parte de la gran Hungría de 1954, marcó su mítico gol a Inglaterra con la pierna y a bocajarro.
El segundo apellido de Zarra era Montoya, poco euskaldún a primera vista y, como muchas otras cosas, síntoma claro de que, diga lo que diga el PNV, detrás de casi todos sus héroes se esconde un maketo. En sus doce o trece años de carrera con el Bilbao, marcó en liga trece goles al Atleti, que no es mal resultado para nosotros. Particularmente recordado es, todavía, el empate a seis goles en el Metropolitano de la temporada 49-50. El Bilbao, con la delantera antes mencionada al completo, y el Atleti con otra no menos temible: Estruch, Ben Barek, Calsita, Carlsson y Juncosa. A pesar de tan abultado marcador, Zarra metió un solo gol: me malicio que algo de cariño tenía a sus colores hermanos. Prueba de ello es, a mi juicio, que Zarra participó –vestido de rojiblanco madrileño– en dos partidos amistosos cuando ya casi no contaba para el Athletic Club. Tres semanas antes del espectacular empate antes mencionado, el 8 de enero de 1950, y formando en la delantera atlética en lugar de Calsita, ayudó a ganar al Racing de Buenos Aires, allá, por 1-2. Posteriormente, en 1953, volvió a jugar con el Atleti contra el Atlético Independiente de Avellaneda; aunque perdimos 3-5, Zarra participó en los tres goles: marcó uno, dio el pase del segundo y, fruto de un penalti que le hicieron, marcó Escudero. Al gol marcado por Telmo en ese partido corresponde la foto que encabeza todo esto: no se hace raro verle con la camisola rayada, aunque los pantalones son más claros que los negros del Bilbao.

15 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Veo las mejoras musicales de su blog (homenaje a la muy querida Selma, a la que ya no llamaré Sra.) y su anunciado nuevo post.
Su bonhomía se le reconoce, citar a Kocsis y Kubala es un detalle que uno que anduvo ya por allí, no tiene más remedio que aplaudir. No hay ahora aficionados con su talante, buen amigo.

8:35 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

'Es un mítico tópico que cada vez que el Bilbao venía a jugar a Madrid, las alegres señoritas de Chicote o El Abra se ponían bragas rojiblancas para exacerbar la libido de los señores vizcainos'

¡Qué guapo! Bravo.

8:39 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

No es un tópico mítico. Servidor pudo escuchar las conversaciones de una peña bilbaína en la final de 1984 contra el Barsa y les aseguro que salían direcciones de aquí y de allá. Luego amplío datos.

8:50 p. m.  
Blogger Protactínio said...

¡Jodo, qué tripleta de visitantes! Y todos, con una finísima izquierda.

(Ya sólo me falta el ala derecha para crear una delantera que ni Iriondo, Venancio, &c.)

9:02 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Llame Ud. al Atleta Sexual, que está hablando de Bonilla, él mismo, en el blog de Arcadi.

9:34 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Los fogones echan humo y el balón corre la banda en la casa Protactíneo. Felicidades.

10:18 p. m.  
Blogger Bartleby said...

Estos remembers caballerescos del líbero libérrimo Protactínio son una delicia: preparo post sobre el duelo Ocaña-Merckx al que seguirán otras hazañas ciclistas, para compensar nuestra minoría frente al football.

12:40 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

lo que mas me choca de las imagenes antiguas es la cruedad en las guerras y la sensacion de inocencia en deportes y demas espectaculos... no se si me explico.

8:14 a. m.  
Blogger Protactínio said...

Sobre ese duelo hay toda una iconografía del sufrimiento: las subidas a los puertos, la caída de Ocaña... Será magnífico.
Estoy de acuerdo con tu sensación, verse, y la comparto: creo que, antes, y la razón se me escapa, la gente normal se enfrentaba de una forma espontánea a la fotografía: por eso, cuando el asunto es terrible -una guerra, unas inundaciones, un hospital- la imagen es, aún, más patética. A diferencia de los políticos, monarcas, obispos... que siempre salen en las fotos antíguas con un porte erguido, prepotente, mandón. Quizá porque, realmente, lo fueran y no lo disimularan en absoluto, también como efecto de la espontaneidad.

8:42 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Apreciado señor Protactínio.
En primer lugar, disculparme por no haber acudido a nuestra cita vespertina; deberes hogareños me lo impidieron. He leído con sumo interés su apostilla sobre mi estimado Telmo; no conocía que le hubieran dedicado esa frase antológica sobre él y el señor Winston. Deliciosa, nostálgica, diría casi fordiana glosa del Delantero. De nuevo mil gracias, por la emoción que me ha hecho revivir.
Leo su referencia a la gran Hungría de los cincuenta. ¿No sabrá usted si es cierta una anécdota que cuentan del legendario amistoso Inglaterra-Hungría en Wembley, en el año 53? Otro partido del siglo, los húngaros tenían ya la fama que acreditarían un año después en Suiza, donde, sin embargo, no pudieron conquistar la Jules Rimet tras perder con la Alemania de los hermanos Walter por 3-2, después de que en la primera fase los hubieran derrotado por un humillante 8-3. Pues bien, cuentan que la magnífica W-M de los magiares en Wembley destiló gotas de clase desconocida hasta entonces como ésta: el extremo izquierdo (no recuerdo su nombre... ¿quizás fuera Boszik?), en una de sus incursiones por su banda, regateó a todo inglés que salió a su encuentro, ganó la línea de fondo, levantó la cabeza... y al no contemplar una posición clara de gol para sus delanteros, dejó que la pelota saliera fuera del terreno... en fin, otros tiempos..
A riesgo de que me considere una pesada... ¿qué le parece una glosa sobre los negros que han vestido la camisola rojiblanca? por la actualidad, ya sabe.. En fin, le prometo no sugerirle más temas hasta que una servidora tenga su propio blog.
Atentamente.

9:50 a. m.  
Blogger Protactínio said...

¡Ah, (Viz)condesa! ¡Los negros y el Atleti! Gran asunto: Jones, Mendonça, Ben Barek -no exactamente negro: más bien "renegrío"- Hasselbaink, Fortune... y los tres inmigrantes ilegales que Gil quiso hacer pasar por "estrellas" mientras ellos limpiaban las caballerizas de su finca.
(Tomo nota.)

10:30 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Bueno ¿y qué me cuentan del partido de mañana? ¿quién ganará?
ah...

12:18 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Protactínio, ¿va a pagar el precio de la corrección política con un post dedicado a los melanócratas del Atlético Aviación frente a los leucócratas?. (¿Discriminación positiva o es que dos... pueden más que dos...?)
((Feliz velada cette nuit))
(((Un abrazo)))

12:46 p. m.  
Blogger Juanjo Jambrina said...

¿Y Luiz Pereira, que también era negro?

7:21 p. m.  
Blogger Protactínio said...

¡Coño, Luiz Pereira! Gracias, juanjo: uno de los grandísimos, claro. Casi requiere artículo aparte.

7:35 p. m.  

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